El gran reto de rectificar y olvidarnos de la arrogancia

El gran reto de rectificar y olvidarnos de la arrogancia

El ser humano es una fábrica de imperfecciones, continuamente somos vulnerables a cometer faltas, que solo rectificándolas seremos capaces de interiorizar. Un proceso que se repite indefinidamente en nuestras vidas, con el cual debemos aprender a convivir y del que debemos sacar el mejor provecho.

Sin embargo, la rectificación es un proceso doloroso para todos. Esto se debe a que no se trata solamente de rectificar para nosotros mismos, sino que debemos demostrar que hemos fallado ante los demás. Una acción que muchas veces lastima nuestro orgullo, y que por tanto, cuesta mucho llevarla a la práctica.

A pesar de todo, la rectificación sigue siendo un acto necesario. No ceder por orgullo lejos de ser una fortaleza, demuestra una gran debilidad de carácter. Por tanto, no importa la magnitud del error, ni del origen que proceda. Lo importante será reconocer nuestra equivocación y dejar a un lado arrogancia.

¿Por qué es importante rectificar?

Según el notable pensador Confucio, “cometer un error y no corregirlo es otro error”. Una conclusión que demuestra la cruda realidad de quienes no rectifican por orgullo.

No saber asumir nuestros errores es confesar que no somos capaces de lidiar con críticas constructivas. Un paso indispensable para perfeccionar nuestras habilidades, mejorar nuestro carácter y arrancar hábitos indebidos de nuestra vida. ¿Por qué aferrarnos a nuestro modo de hacer si existen otras formas más apropiadas de conseguirlo?

Quien se niega la voluntad de rectificar también se niega la evolución. Inventa justificaciones a sus imperfecciones y dificulta rotundamente aprender de sus fallos. Sin embargo, hay grandes posibilidades de que la vida lo vuelva a poner en el mismo lugar ¿Y qué pasará entonces?

La frase “rectificar es de sabio”, demuestra claramente la importancia de reconocer nuestros errores para perfeccionarnos. Por tanto, solo asumiendo nuestros fallos haremos de nosotros mejores personas, y estaremos mejor preparados para enfrentar nuevos retos.

3 razones para aprender de tus equivocaciones

Veamos tres importantes razones de aprender a rectificar nuestros errores.

No chocar con la misma piedra

Cuando nos equivocamos y somos capaces de rectificar, evitamos que en el futuro volvamos a cometer la misma falta. La experiencia está compuesta en gran medida del proceso de la rectificación.

Mejora nuestras relaciones interpersonales

El ser responsable con nuestra forma de proceder y de hacer las cosas, incide directamente en nuestras relaciones sociales. Las personas capaces de rectificar sus imperfecciones, son mucho más aceptadas que aquellas que actúan de forma arrogante y no ceden ante sus faltas.

Evolución

Al rectificar nuestras equivocaciones evolucionamos como personas, sin importar en el ámbito que éstas se muevan. Ya sea en el trabajo, el amor o los negocios, cada vez que superamos un error evolucionamos como personas. Es decir, estaremos mejor preparados para superar los venideros desafíos.

En fin, fallar es completamente humano, y eso no lo podemos evitar. Pero tomarnos el trabajo de negar nuestras fallas o asumirlas como aciertos, nos aleja en gran medida de ser mejores personas y nos convierte en individuos verdaderamente arrogantes.

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