¿Cómo controlar el temor al rechazo?

¿Cómo controlar el temor al rechazo?

Sentir miedo es una emoción inherente a todo ser humano. A lo largo de nuestras vidas experimentamos muchos miedos. En ocasiones sentimos temor ante la posibilidad de perder a un ser querido, enfermarnos, quedar sin dinero o incluso morir. Pero además ello, en medio de todos estos temores aparece uno de los miedos más comunes: el miedo al rechazo.

Se considera miedo al rechazo a el temor que sentimos cuando pensamos o sentimos que podemos ser juzgado negativamente. Este miedo suele aparecer cuando deseamos hacer algo que pueda hacernos sentir que seremos rechazados por los demás. Ya sea a la hora de declarar nuestro amor hacia alguien, hablar en público o realizar cualquier acción que nos ponga en la mira de todos, este temor aparecerá para hacernos vacilar.

Orígenes del miedo al rechazo

El ser humano durante su evolución ha desarrollado una necesidad innata de sentirse aceptado. Esto se debe a que para nuestros antepasados era vital ser bien acogidos dentro un grupo o tribu. No ser bien recibido suponía exponerse de forma individual a los enormes peligros de aquella era primitiva (frío, animales salvajes, hambre, etc.) y, por ende, era una sentencia de muerte.

Sin embargo, el miedo al rechazo además de ser un comportamiento aprendido, también suele alimentarse de malas experiencias. Sin olvidar que también está muy condicionado a cómo nos valoramos nosotros mismos. Es decir, está estrechamente relacionado a nuestra autoestima.

Consecuencias del miedo al rechazo

Sería imposible que durante nuestras vidas no experimentemos miedo al rechazo. Sin embargo, esta actitud empieza a convertirse en un verdadero problema cuando la hacemos una práctica diaria, dictando así el destino de cada uno de nuestros pasos.

El miedo al rechazo puede convertirse en un gran problema para nuestra autoestima. Un individuo altamente susceptible a la opinión de los demás, vivirá con una autoestima condicionada al “qué dirán”. Por tanto, cualquier desaprobación hará su autoestima trizas, y tras ello será víctima de la depresión y la inseguridad.

Las personas con aversión al rechazo en ocasiones desarrollan mecanismos negativos de autodefensa. Asumir una actitud agresiva y egoísta podría convertirse un escudo hacia su miedo. Sin que se den cuenta que dicho actuar los aleja mucho más de su objetivo: agradar a los demás.

Por último, se ha comprobado científicamente que el rechazo duele tanto como el dolor físico. Por lo que aquellas personas más sensibles al rechazo demoran más en recuperarse de una experiencia social negativa, que aquellos que son capaces de controlar dicho miedo.

Cómo controlar el temor al rechazo
No te adelantes a los acontecimientos

Aprende a nunca adelantarte a los acontecimientos. Por tanto, evita cualquier pensamiento que te lleve a la conclusión de que no eres bien recibido por los demás. Deja que las cosas fluyan por sí solas, y no pierdas tiempo en sacar conclusiones precipitadas.

Interioriza que es imposible agradar a todo el mundo

Sería imperdonable que decidieras cada paso de tu vida enfocándote en la opinión que otros tengas de ti. Agradar a todos es una misión imposible, por lo que va siendo hora de que lo que otros piensen de ti deje de ser una prioridad para ti.

Utiliza las críticas a tu favor

Es posible que algunas de las críticas que te hagan puedan ser utilizarlas a tu favor. Analiza los señalamientos, y si tienen un fundamento constructivo sácale partido. Seguidamente destierra las opiniones inservibles que no aportan nada positivo. 

Se tú, tal y como eres

Ser auténtico es una virtud que tienen muy pocos. La constante búsqueda de la aceptación hace que muchos renuncien a sus propios ideales con tal de ser aprobados socialmente. Es hora de que dejes de vivir sueños ajenos para vivir tus propios sueños. Esa será la única forma de que pierdas el temor al qué dirán y te enfoques en tu propia felicidad.      

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